Introducción a los estudios de Investigación del Proyecto MENARA

MENARA: INVESTIGACIÓN SOBRE FLUJOS MIGRATORIOS ENTRE EL NORTE DE MARRUECOS Y ANDALUCIA: AVANCE DE RESULTADOS.

 

A mediados del mes de octubre del año pasado dio comienzo la Investigación sobre los flujos migratorios entre el norte de  Marruecos y Andalucía, puesta en marcha por la Fundación Tres Culturas,  en el marco del Proyecto Menara.

Esta investigación se compone de tres estudios, en los cuales se analizará el estado y caracterización de los flujos migratorios, así como los hábitos de vida y convivencia de la población marroquí inmigrada a Andalucía y las iniciativas de codesarrollo puestas en marcha en los citados territorios.

 

Con la realización de este trabajo se pretende obtener una información útil y aplicable, que contribuya a mejorar la orientación de las políticas de acogida y codesarrollo, en base a un conocimiento profundo y sistemático del origen, funcionamiento y sostenimiento de las redes de migrantes, a lo largo de las distintas etapas del proyecto migratorio.

 

El conocimiento profundo de la realidad es el paso previo, necesario para dar respuesta a las necesidades que se plantean en una sociedad. En este aspecto, la situación de vecindad y cercanía ente Andalucía y Marruecos, fundamenta una relación histórica de contacto e intercambio entre ambos territorios.

 

El equipo técnico conformado para el desarrollo de la investigación supone una experiencia de colaboración entre tres entidades relacionadas con la investigación, la intervención social y la gestión de la diversidad: Andaira y Corso, ambas sociedades cooperativas de investigación social y la Fundación CEPAIM, experta en la acogida e intervención con población migrante.

 

El arranque del I Estudio supone la puesta en marcha simultánea de cuatro equipos de trabajo especializados, que cubren diferentes áreas funcionales dentro de la investigación, trabajando, no obstante, de forma coordinada, puesto que el éxito del resultado final depende del correcto engranaje de las tareas desarrolladas en todas estas áreas.

 

El trabajo de campo de este estudio consta de  118 entrevistas que se están llevando a cabo en 9 provincias, a saber: Tetuán, Tánger, Nador, Alhucemas, Oujda, Beni Mellal, Fez, Meknes y Kenitra. Como se puede observar, se trata de un trabajo de campo de una gran complejidad, tanto por su gran extensión geográfica, como por la especificidad de los perfiles a contactar, entre los que se encuentran directores y directoras de cámaras de comercio, representante políticos y sindicales, personal técnico de  asociaciones, y entidades locales de desarrollo, profesionales de banca, etc.

 

Para ello se cuenta con un equipo de dos personas en la coordinación de los campos de trabajo, seis entrevistadores y entrevistadoras distribuidos en equipos de dos para cubrir las diferentes provincias incluidas en el estudio y tres personas para la transcripción y traducción de las entrevistas.

 

Al mismo tiempo, desde Madrid, dos equipos de análisis trabajan simultáneamente, uno centrado en la búsqueda, estudio y comparación de datos estadísticos, y el otro, en el análisis teórico y documental, necesario para la caracterización del universo de estudio y la elaboración del marco teórico y contextual de referencia que darán base al  posterior proceso de análisis cualitativo de datos primarios. Otra de las tareas de la presente fase consiste en el análisis del marco normativo vigente en ambos territorios implicados en la investigación.

 

Todo este trabajo de campo, diseño y puesta en marcha de herramientas de investigación y análisis y de datos primarios y secundarios,  está siendo recogido en un documento audiovisual, diseñado por personas expertas en creación audiovisual, con la colaboración y participación tanto del equipo de campo, como de los equipos de análisis.

 

Sin lugar a dudas, el desarrollo en Marruecos de un trabajo de campo tan extenso y complejo, supone todo un reto: si bien se trata de en un contexto social con el que compartimos infinidad de claves y costumbres, fruto natural de la cercanía no sólo geográfica, sino histórica y cultural (como son las relaciones comunitarias, las comidas, muchas de las fiestas tradicionales, etc.) existen determinados aspectos en los que la presencia de diferentes concepciones culturales y códigos de funcionamiento suponen  algunas dificultades añadidas. El estudio de las redes migratorias supone una mirada multidireccional, desde el origen al destino y desde el destino al origen, aspectos ambos de única realidad que fluye y los mantiene en comunicación, en cambio y en constante influencia recíproca.

 

Por esta razón, en análisis del contexto de partida ha de estudiar el flujo migratorio como un continuo, donde el aquí y el allí se unen, en lugar de separarse.

 

Si observamos ambos extremos de este espacio continuo que es la red, a día de hoy encontraríamos:

 

Aquí:

La actual crisis financiera, cuyo efecto negativo se ha dejado sentir profundamente en el conjunto de la población española, se ha cebado especialmente con la población migrante, más vulnerable dado su menor acceso a los derechos sociales y los recursos normalizados.

 

La población marroquí residente en Andalucía está sufriendo de forma especialmente dura las consecuencias de esta crisis financiera, puesto que sus principales nichos de inserción laboral han experimentado una transformación radical, consecuencia de la citada crisis. Durante los años precedentes, tanto la construcción como la agricultura intensiva en Andalucía demandaban grandes cantidades de mano de obra, que encontraban principalmente entre la población migrante, siendo muy importante el volumen de población marroquí empleada en estas tareas. Debido a la masiva destrucción de empleo que estamos viviendo, buena parte de la población autóctona andaluza que se encontraba empleada en otras actividades y sectores productivos, se ha visto advocada a regresar a estas actividades al perder sus empleos, recurriendo  en muchos casos a un fácil acceso a los empleadores, tanto en el sector agrícola como de la construcción, por formar estos parte de sus redes familiares o redes comunitarias cercanas.

 

Esto ha desplazado a la población marroquí, que hasta entonces había hecho posible mantener el volumen de producción y desarrollo experimentados en años precedentes, evidenciando la vulnerabilidad de las redes de migrantes, a pesar de su papel fundamental en la acogida de las personas. La población inmigrada tiene mayores dificultades para el ahorro, y por lo tanto, menor capacidad de inversión y emprendimiento, no sólo por la precariedad laboral y administrativa que en muchas ocasiones padece, sino porque con gran frecuencia las personas migradas mantienen con sus ingresos a parte de la familia en el país de origen.

 

Allí:

La cercanía, la posibilidad de encontrar trabajo dentro de ámbitos laborales a los que se dedicaban en su país (especialmente la agricultura, la  construcción y el comercio) y por supuesto, la disponibilidad de una red socio familiar que facilite la acogida y garantice espacios en los que compartir la propia identidad, hacen de Andalucía, como territorio vecino, un lugar de destino para la inmigración marroquí, en los últimos 25 años. Este período de tiempo resulta corto en comparación con la larga tradición migratoria  de la población marroquí a otros destinos, como por ejemplo Bélgica, Francia u Holanda. La migración marroquí a Andalucía es un fenómeno reciente. No hay que olvidar que la historia inmigratoria de España entera es reciente, siendo por el momento más larga su tradición emigratoria.

 

No obstante, a día de hoy, parte de estos elementos integrantes de la elección de destino han experimentado importantes cambios, por lo que los flujos migratorios que se derivaban de la combinación de las citadas circunstancias, podrían sufrir modificaciones profundas a corto y medio plazo. Un cambio relevante en el flujo inmigratorio podría suponer importantes repercusiones en multitud de ámbitos, tanto en Marruecos como en Andalucía, cuyos alcances positivos y negativos es preciso considerar, de cara a articular las medidas oportunas, ante posibles emergencias sociales de distintas índole.